tan brillante por los mares y tan sumisa a la vez
sus aguas crean tormentas y ella no dice nada
aquel sol que la acompaña la intenta adormecer
ya que el viento sopla fuerte, y no vuelva a caer.
Hoy la noche mas oscura
tras el yacer de la luna
no abrirá el amanecer
ni se iluminará el anochecer,
pero en profundos tiempos de temor
se apaciguan los mares en rebelión
en busca de una cura
pero aquella estrella quien la vió descender
es la que le ha de soltar la soga de sus pies.

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