Tuesday, June 10, 2014

No hace falta que limpies el cristal,
lo he de ver tan claro como el agua,
luego tan turbio como el mar,
entonces no esperes de mi una tormenta
porque los vientos ya abandonaron este lugar
y no habrá ni brisas que soplen tras las olas
ya que todo han de exhalar,
incluso aquellas travesías que bajo las aguas ocultabas
dejando los ríos secos y cada vez más,
pero los aluviones que derroché
los volvieron a llenar...
de desesperanza, de hambruna y de soledad.



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